20110703

El amor...un sentimiento sublime!

Es probable que muchos de ustedes, sólo lleven experimentando este sentimiento hace poco o tal vez, hace mucho tiempo,  o  peor aún , no tengan mucho que decir al respecto. Lo que sí es una realidad ,es que aseguramos por reflejo que sí lo hemos hecho . Realmente es así?
Como buena amante de la lectura,he leído artículos y libros que tratan este tema ,analizándolo desde una óptica neutral.
Mi experiencia al respecto, me señala que lo que debemos hacer es "aprender a saber qué es amar a tu pareja".
El amor de pareja  fracasa si no se intenta comprender que no depende de la apariencia ni se trata de una cuestión de suerte o simple atracción sexual.
El amor no se puede objetivar porque cuando el amor es un objeto más, es utilitario y se requiere sólo para satisfacer las necesidades, suplir carencias o tener compañía, a eso se le llama "querer".
Todos queremos ser amados, sin embargo, no estamos dispuestos a hacer ningún esfuerzo para brindar amor.
Para lograr un amor verdadero, no alcanzan ni la buena figura, ni la capacidad de empatía ni el magnetismo, porque no se trata de una serie de cualidades que se consideran deseables para ser atractivo, más bien consiste  en una disposición, una capacidad, una habilidad que se construye con esfuerzo.
Amar y ser amado no es sencillo porque exige ser capaz de amar al prójimo, ser humilde y confiable, tener fe, ser valiente, constante y emocionalmente estable.
Todos hemos conocido alguna vez la experiencia de intimidad que se produce entre dos personas que casi no se conocen, atraídas por un súbito enamoramiento. Es como un milagro, una sensación de unidad que nos hace creer que por fin pudimos alcanzar lo que tanto habíamos anhelado.
Pero al poco tiempo, al llegar a conocerse mejor, ese milagro comienza a perder su magia y aparece la desilusión y el aburrimiento mutuo que disuelve hasta el último vestigio de la atracción que existía.

El hambre de amor sólo refleja la soledad interior y la necesidad de aferrarse a alguien para no perderse, debido a la falta de superación del ancestral sentimiento de separación, propio de la existencia humana.
Es evidente que cuando el hombre se independiza de los vínculos primarios se torna más intensa en él, la necesidad de huir del sentimiento de aislamiento y encontrar nuevas formas de superar esa soledad interior.
El amor verdadero exige preservar la propia individualidad, permitiendo superar el sentimiento de aislamiento y mantener la integridad del si mismo.
La pasión es una esclavitud y el amor sólo puede existir en libertad, jamás como resultado de una compulsión.
El amor verdadero se caracteriza por la necesidad de dar sin esperar recibir, no con la intención de hacer un sacrificio ni para privarnos de algo que nos pertenece, sino como expresión de fuerza y riqueza.
Dar siempre es más placentero que recibir si no estuviéramos siempre especulando en términos de ganancias y pérdidas.
En el amor de pareja uno se entrega a si mismo, no en el sentido de sacrificar la vida por el otro, sino como expresión de toda su riqueza interior, por eso es importante tener una vida plena y una realización personal.
El que no puede amar no ha superado la dependencia ni el deseo de obtener algo de los otros para si mismo y tampoco tiene fe ni coraje para confiar en sus propias capacidades para alcanzar sus logros.
El amor verdadero es básicamente respeto por el otro, viéndolo tal cual es, con la conciencia de su propia individualidad, tratando de favorecer su crecimiento y desarrollo para que logre ser quien es.
El respeto sólo es posible si se basa en la libertad, nunca en la dominación.
Conocer al otro nos permite ver más allá de los comportamientos que son difíciles de comprender y saber las razones más profundas, porque el acto de amar es una experiencia de unión que trasciende las palabras y el pensamiento.
¡Esto me enseñó la vida, el amor y la presencia en mi vida de un gran hombre!