20130421

La Soledad

Es en ocasiones un refugio, nuestro resguardo, un lugar en  donde apaciguar nuestros temores, en donde sólo están tú y tus pensamientos, nada ni nadie más. Pero a la vez, cuando estamos demasiado tiempo a solas esos mismos pensamientos nos hacen sufrir, porque no lo sabemos explicar con demasiada nitidez lo que nos pasa por la mente.
Eso es lo que posee la soledad; en pequeñas dosis es positiva, es positiva cuando elegimos estar solos, y así poder pensar con claridad; pero se vuelven en contra de nosotros cuando estamos demasiado tiempo solos y nuestros pensamientos negativos nos hacen daño.
Muchas son las ocasiones que  buscamos la soledad…otras veces viene a nosotros sin haberlo deseado …
Pienso que la soledad a veces es necesaria, otras no. Pero también pienso que tenemos que aprender a estar solos con nosotros mismos porque si de algo podemos estar seguros, es que la única persona que va a estar con nosotros el resto de nuestras vidas es con  nosotros mismos, y tenemos que aceptar y aprender a convivir y a hacernos a esta idea de que tenemos que aceptarnos tal y como somos; aprender a escucharnos, aprender a respetarnos, sobre todo aprender a querernos, para poder ser un poco más felices, aprender a seguir las lecciones de vida para cultivar nuestro interior de la mejor forma posible.
Vivimos en sociedad y las personas nos necesitamos unas a otras, para complementarnos, pero también necesitamos eso a lo que llamamos nuestro “espacio” o nuestra “soledad” para poder valorar todo lo que tenemos; la gente que forma de una manera u otra parte de nuestras vidas.
Hoy en día nos enfrentamos a una sociedad muchas veces injusta, individualista, egoísta y poco esperanzadora...pero es aquí, en el ahora que con más fe y perseverancia, debemos educarnos como seres humanos para ser mejor al prójimo. Es utopía? No, si uno más uno hacen la diferencia entre millones y dos más dos son los que necesitan ser abrazados por una acaricia, por la palabra, por un gramo de fraternidad universal. Entonces comprenderemos que sí vale la pena, no sólo cultivarnos como un todo, sino para unirnos a otros en un lazo de amistad y humanidad.
Y cuando entendemos que somos, que formamos parte de la vida de otras personas nos entenderemos mejor a nosotros mismos, porque la gente con la que compartimos nuestra vida son el espejo donde nos miramos cada día, y las qué se presentaran  en nuestras vidas, una razón para ayudarnos en el camino del crecimiento.